| Fernando Birri |
-Tire dié, diga!...
-...diga, Tire dié!
-Tire dié!
-Pobrecitos...-dijo una pasajera del tren
-Mirà qué miseria!...-dice otro pasajero
-...esta gente vive así porque no quiere trabajar.
Cuando decimos "Fernado Birri" queremos decir "Groso", no hay medias tintas ni muchas vueltas que darle al asunto, Birri es el padre de lo que hace un par de décadas se comenzó a llamar Nuevo Cine Latinoamericano. Este director de cine, poeta e intelectual nació en la ciudad de Santa Fe en 1925 y estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma. En 1956 regresó a Santa Fe, para fundar el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral. Realizó su primera película en la Escuela Documental de Santa Fe, se trata del cortometraje Tire Dié, considerado el primer documental socio-político de la Argentina. A mediados de la década del 80, junto con Gabo, flamante ganador del nobel, y con el apoyo de Fidel Castro, funda la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio, Cuba.
Recuerdo cuando vi por primera vez una película de Birri, fue hace no menos de 15 años, en
ese entonces se trasmitía por televisión un micro conocido como "Para Conocernos" en donde durante varios días pasaron la película "Los inundados", después vendría Después tuve la oportunidad de ver "Tire die" y me encantó, no se porque pero me parecio muy bueno el titulo, "Tire die" siempre me llamo la atención por su fuerza al ser pronunciado al igual que "Quo Vadis?"
No se puede dejar pasar El tema que se aborda en Tire dié es a simple vista muy sencillo. Se trata de “los pibes que piden monedas sobre el puente ferroviario, como efecto de causas sociales, con el alerta de que, de no eliminar esas causas, nuevos pibes caerán en ese necesidad”.Hay dos mundos en Tire dié: el de quienes van arriba del tren, y el de quienes están abajo. Esos dos mundos (esos dos universos de clase) sólo parecen tocarse de las manos en un instante fugaz. “Tire dié, don, tire dié”, grita el piberío pidiendo una moneda a quienes viajan a bordo del tren. Son decenas de pibes que suben el terraplén y corren a través del puente, mientras la máquina pasa lenta por sobre los rieles. Son los hijos de los changarines, los pescadores, los desocupados. Es el pobrerío de la ciudad que vive en los ranchos a la vera del río Salado. Son las familias acostumbradas a ir moviendo sus casas con la crecida del agua. Los pasajeros, algunos con una curiosidad zoológica, se asoman por las ventanillas para contemplar la escena; otros tiran restos de comida y de golosinas; por fin, algunos estiran su mano y echan unos centavos para calmar los gritos. La escena es mucho más que una limosna.
Hoy, muchos años despues, los trenes dejaron de pasar por las vías, no andan y desandan por los caminos, hace años dejaron de pasar y sin embargo nuestra gente sigue ahí, inundada entre esperanzas y pobreza, "Quo vadis?"
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